¿Qué es la Sexualidad?

Todos los seres humanos experimentamos de alguna forma la sexualidad, la capacidad de sentir placer.  Según Sigmund Freud, la sexualidad no es una “cosa”, impregna casi todo lo que somos y hacemos.

Biológicamente, la ‘sexualidad’ engloba caracteres anatómicos y fisiológicos, así como al aspecto psico-afectivo de cada persona y, combinado con esto, actúa el marco cultural e histórico en el que el individuo se desenvuelve.

Así, la sexualidad no es tan sólo el contacto genital, un placer carnal, sino que da forma a nuestras relaciones humanas afectivas, con otros y hasta con nosotros mismos.

Durante mucho tiempo se pensó que tanto la sexualidad de los humanos como la de los animales era básicamente instintiva.  Pero investigaciones posteriores con animales, más que nada con mamíferos avanzados, han mostrado claramente que existe unan sexualidad diferenciada, una que es aprendida.

Así, la OMS define a la sexualidad como: «Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.»

Para estudiar mejor la sexualidad es conveniente separarla en cuatro aspectos, a saber: el erotismo, el afecto, la reproducción, y el sexo genético y físico.

El erotismo, palabra que culturalmente tiene una connotación algo lasciva, representa sin embargo algo muy natural en el ser humano, que es la actitud por atraer al otro de manera sexual.  Por otro lado, no habría que atribuir sensualidad a la mujer y sexualidad al hombre ya que tanto una como otra característica se presenta en ambos.

Por su lado, la reproductividad no es únicamente la capacidad de concebir descendencia, sino también los sentimientos de paternidad y maternidad.

La combinación de todos los elementos, en permanente simbiosis, da lugar a la formación de la ‘identidad sexual’, que es la construcción del ser y sentirse hombre o mujer, según cuanto sepamos sobre nosotros mismos íntimamente.