Hombres

Adiós a las fábulas.  Si hablamos de sexo, para hablar bien, lo fundamental es la correcta información y la educación sexual.

Mitos

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El tamaño de pene:

Es claro que el tamaño ha sido relacionado con cualquier tipo de potencia, fuerza o poder del hombre.  El mismo oscila mucho de hombre a hombre y no guarda una relación con las dimensiones del cuerpo.  Nada sobre el placer del hombre o la mujer, por lo menos físicamente hablando, tiene relación alguna con el tamaño del pene, ya que basta con que el miembro roce con firmeza las zonas más sensibles a la excitación de la mujer, el clítoris y la parte anterior vaginal.  El tamaño termina por ser una cuestión de gustos de la mujer.

La ‘hombría’ está dada por la alta frecuencia de las relaciones sexuales:

Simplemente la masculinidad no tiene nada que ver con cuantas relaciones sexuales concrete el hombre.

Si el hombre es sano, no debería fallar:

No es cierto.  Aunque no se tenga una disfunción sexual, todo hombre en promedio sufre una insuficiencia eréctil cada cinco o seis intentos.  Una simple distracción puede ser suficiente.

El deseo y la potencia necesariamente decrecen después de los 40 años:

No hay fundamento científico alguno que sostenga tal afirmación.  La erección, mecánicamente, depende de un sano sistema nervioso.  Sin embargo, a los 20 años son necesarios menos y distintos estímulos para llegar a la excitación que a los 50.  Existe un ingrediente psicológico del hombre a edades más avanzadas, que desea sentirse como un adolescente cuando eso es imposible, y así en muchos casos interpreta tal cosa como un fracaso en su desempeño y el fin de su vida sexual plena.

Verdades:

El hombre necesita más sexo que la mujer:

No sería 100% exacta esa afirmación, aunque sí hay que reconocer que el principal órgano sexual del ser humano, su cerebro, funciona diferente en hombres y en mujeres.  En el hombre predomina el hemisferio cerebral izquierdo, que es más sensual y reduccionista, y que se apega a aquello que puede ver y tocar, no siendo tan receptivo al conjunto global de la situación erótica cómo sí le sucede a la mujer.  Por lo tanto, es cierto que la experiencia sexual masculina está mucho más relacionada a lo estrictamente físico, al contacto y a la transmisión de fluidos.  Se suma a esto la necesidad biológica del sexo en el hombre, que lo guía a buscar extender su información genética a toda mujer que se lo permita.

Hay dos clases de penes:

El pene que al erectarse cambia sustancialmente de tamaño, tanto en largo como en ancho, y el pene que varía muy poco entre sus dimensiones en reposo y en erección.  Casi el 80% de los hombres tienen el primer tipo de pene.

Las eyaculaciones nocturnas son totalmente normales:

Desde la pubertad es natural que los hombres experimentos “sueños húmedos” como signo de haber alcanzado la madurez sexual, parecido al significado de la primera menstruación en las mujeres.

El hombre puede no querer tener sexo:

Parecería lógico, pero en nuestra cultura se transmite fuertemente que el hombre siempre está dispuesto a tener relaciones sexuales.  La realidad es que perfectamente puede no tener ganas.

La raza del hombre NO influye sobre el desempeño sexual:

Todos los hombres, sean de la raza que sean, están capacitados para una experiencia sexual altamente satisfactoria.