Disfunciones

El acto sexual atraviesa por varias etapas, desde el deseo a la excitación, pasando por el orgasmo y su resolución.  Cualquier dificultad en alguna de las etapas es considerada una disfunción sexual.

Tales dificultades pueden mostrarse desde el inicio de la vida sexual y/o pueden ir desarrollándose a lo largo de la vida, paulatinamente o súbitamente, de manera total o parcial y sus causas pueden ser tanto físicas, psicológicas o ambas.

Los cambios sociales de las últimas décadas, más que nada en lo relativo a la mayor libertad en la comunicación y del flujo de información sobre lo concerniente a la sexualidad, han elevado la demanda de soluciones para las disfunciones sexuales.  La gente se anima más, se derriban tabúes, se intercambia información, y se empiezan a reconocer cuestiones sobre las que hace años se hacía la vista gorda.

Dentro de las causas que puedan provocar las distintas problemáticas sexuales debemos separar entre las emocionales/psicológicas y las físicas.

Lo emocional atraviesa tanto al estado de la pareja, la confianza mutua, y la calidad de la comunicación interpersonal, así como también las condiciones individuales, una posible depresión, miedos, traumas, culpas, etc.

Los factores físicos abarcan el uso de drogas en general, lesiones corporales diversas, enfermedades, alteraciones hormonales, problemas genéticos, etc.

Para un estudio más ordenado, las distintas disfunciones sexuales se clasifican por lo menos en los siguientes cuatro grupos:

Anafrodisia

El trastorno del deseo sexual, que se da generalmente debido a un déficit de la hormona testosterona en los hombres y de los estrógenos en las mujeres.  Otros factores como la edad avanzada, la fatiga, algunas medicinas con efectos en el SNC o enfermedades como la depresión o la ansiedad, son importantes causas de esta disfunción.

Problemas de excitación (para los hombres se utiliza la expresión ‘disfunción erectil’)

Generalmente las causas más prevalentes suelen ser la falta de riego sanguíneo en el pene o la poca lubricación vaginal.  Sin embargo, la simple aversión por el otro, psicológica o física tiene gran incidencia.

Trastorno del orgasmo

Es común en hombres y en mujeres, tanto el retraso crónico como su ausencia total.

Dispareunia y vaginismo (dolor sexual)

En general afectan sólo a las mujeres, por falta de lubricación o contracciones involuntarias de músculos vaginales.